Ayer soñé contigo...
Estabas en el barco, parado, sin decir nada, veías el horizonte, y tus alas de muerte se movían estremecidas. Entonces miraba hacia el cielo. Gaviotas.
¿Un ave tan mar adentro? Solo vienen a morir aqui.
De pronto volteabas a verme. Tus ojos denotaban una ira implacable, de entre tu boca una sed de sangre se adivinaba y tus puños se cernían con tal fuerza que tus palmas estallaban en color carmesí.
Sabes que tu tiempo se acerca... Sabes que no te queda demasiado. Sabes que un nuevo capitán ha bajado a la bahía.
¿Qué sientes?¿Qué se sentirá saber que habrá una pelea? O tu o yo, pero no ambos, alguien dominará y el otro se sujetará sin chistar ni desobediencia.
Ese capitan te desconcierta, ten confunde, te llena de pavor. Su nave llegó un día sin que lo vieras venir. Tiro anclas en la costa y se acercó. Sabes bien que su odio no es distinto a ti, pero la diferencia está en que ella lo sujetó, y lo lleva como escudero, como fuerza y protección pero nunca está bajo él.
Me pregunto intrigado, ¿Por qué no atacas? ¿Por qué no intentas convencerme? Se que dentro de tu calma hay un motivo, hay una razón. De pronto tu rostro se calma, tus músculos se des-tensan, miras de nuevo el horizonte y guardas tus alas, solo veo como una risa surge de entre el silencio.
-¿Tú que crees?
Tu voz suena mas metálica de lo usual. De un salto vuelas desde la proa a la popa y en milésimas de segundo tu rostro queda a centímetros del mío. Ese rostro tan familiar y al mismo tiempo tan demoniaco. Dos brazas como ojos y la locura como máscara. Mis adentros se han agitado pero mi rostro es estoico, no muestra miedo ni emoción solo te miro a los ojos y no digo nada. Veo una sonrisa torcida y con la velocidad de un trueno regresas a la proa. Se que en puerto está ese capitán, se que no es malo, se que viene a ayudarme, lo vimos a lo lejos mientras navegaba a nuestro hogar. Yo también siento miedo, pero en casa están dispuestos a intentar una vez mas.
- ¿Dime, y yo donde quedaré? Yo fui quien te defendió todo este tiempo, ¿Que piensas hacer sin mi?
Suenas cada vez mas confundido y aturdido. Las velas de pronto se levantan violentas por los vientos del este. A decir verdad aun no se que pensar, pero se que tu tiempo es corto.
Dios envió a ese capitán para ayudarnos, a ambos, pero no lo quieres aceptar. Te resistes a permanecer en aquel pueblo muerto que nos negó el hogar, aquel que después de entregarle lo mejor de ambos nos negó el pan. En aquella montaña que nos dejó caer. Tienes que partir o yo te obligaré a hacerlo.
Ayer encontré una carta de aquel lugar, hablaba de mercer vivir y no morir. Pues bien usemos ese consejo, merecemos vivir. Eres parte de mi, no quiero seguir en contra de mi mismo. O tu o yo, pero no ambos... Sabes que en su tiempo, te dominaré. Disfruta el viaje, pues este aun no termina, y sea quien sea que regrese vivo, ese capitán y el resto de mi estará preparado.
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