miércoles, 31 de diciembre de 2014

Cállate...


Así es, solo cállate. 
Y sigo sin entender, que la vida jamás me pedirá mi opinión, que mis palabras que ladrillos son espinas que estorban en el razonamiento. No construyen, no crean, solo entorpecen su "grandiosa" labor de pensamiento.
Si, tienen razón, para que chingados me esfuerzo, si siempre será el mismo resultado. 
Hoy me veo como el coyote de corre-caminos. Lo intento y lo intento, y por más que deseo, mis planes, siempre me sale el tiro por la culata. Pero espero y hoy sea la última, esa última que siempre dicen los borrachos y nunca llegan, pero que ahora si se tiene toda la intención de cumplir. 
Escuchar, hacer, rendir y callar, es todo. Es el papel que me corresponde, y en verdad callarme. Como el "Buen hijo" que deseas, como el respetuoso y correcto hijo que siempre quisiste pero que el méndigo destino solo te concedió a mi. En verdad, no solo en casa, en la vida, mis palabras solo dividen, solo llevan a un triste desenlace. 
Quizá deba seguir ese viejo consejo, callarme, la vida parece mas simple, sino digo nada, no tengo lazos que destruir, sino digo nada, no tengo opiniones encontradas, sino hago nada que no se me haya ordenado, mi tranquilidad parece asegurada, y si me guardo mis buenas intenciones para mi mismo, no "chingo" a nadie por mis "pendejadas". 
Parece la solución, solo espero aguantar antes de que me tenga que empezar a morder la lengua para callarme lo que creo. Que mis obras hablen por mi... pues bien. Así será.
Feliz Pinche Año Nuevo....
Te Extraño mucho Papá, por que sea como sea, siempre me prestaste tu oído a lo que tuviera que decir, pero esos tiempos no serán más... 

lunes, 25 de agosto de 2014

Para algo Bueno...


Hace ya mucho tiempo que no pensaba en ti.
Hace ya mucho tiempo que ni siquiera te me cruzabas por la mente. 

Mis días han recuperado su esplendor, la vida de nuevo me sonríe, y puedo ver que el sol sale y calienta mi rostros, si, definitivamente estoy volviendo a nacer, y en verdad me siento muy feliz de que sea así. 

Si, sigo con las consecuencias de mi tristeza, de mi abandono. Es como regresar a tu hogar después de un enorme desastre. Las paredes estás rotas, algunos techos se han caído, la vegetación y el moho han ganado la lucha por el espacio, en fin, parece como si nadie nunca hubiese habitado ahí; pero tu sabes, que en algún tiempo, ese fue el lugar más feliz en tu vida.

Me dejé caer, me dejé de cuidar, y mi cuerpo y mi mente, mi hogar, se perdieron en muchos sentidos... pero mi corazón se levantó poco a poco, y me hizo ver que era hora de regresar de mi exilio.
Mis amigos, mi familia, me brindaron un apoyo incondicional y agradezco infinitamente todo lo que hicieron por mi, por aquellos que me dieron palabras de aliento, por aquellos que me dieron palabras con sabor a sangre pero que finalmente me hicieron caer en mi realidad y en lo que estaba haciendo. A todos ustedes no saben cuanto les agradezco. 

Agradezco en especial, a ese ángel que me salvó, que me ayudo, que vendó mis heridas, que tomó lo poco que quedaba de mi, y que con mucha paciencia y amor, logró germinar de la nada. Me dio la esperanza y la paz necesaria para crecer y creer en mi mismo y que logro de mi un hombre de nueva visión y de nuevos mundos. 
Nunca pensé que mi barco tomaría aquella bahía donde el calor del sol y las aguas le dan paz a mi vida y a  mi alma.
No tengo palabras ni poseo las riquezas para agradecer a Dios y a todos aquellos que ayudaron en que yo pudiera verle salida a un dolor que jamás pensé sentir. 


Hoy comencé por correr de nuevo, y comencé a pensar muchas cosas...
Tres años... es mucho tiempo, demasiado como para tirarlo nada más así.
Ese tiempo posee algunas de mis mejores cualidades, de mis mejores momentos, de mis sentimientos mas profundos. Tres años que jamás volverán, pero que no significa que no existieron.
La cicatriz nos recuerda que las cosas pasaron, pero ¿Qué con eso?

Como dije, me abandoné a mi mismo en muchos sentidos, y en otros me recuperé y dejé que las cosas se dieran poco a poco. Quiero recuperar esa vieja casa, ese viejo hogar donde solía pasar mis noches mas frías con la firme certeza de que todo estaría bien. Quiero volver a sentir un poco de aquel calor que esa chimenea me brindó cuando era apenas un pequeño y que me acunó hasta que fui conociendo la vida y la decepción. Me abandoné, y la abandoné, porque necesitaba salir de mi zona de confort, de mi zona segura, de donde yo sabía que era amo y señor. Pero ahora que quiero regresar, no regreso para quedarme, pienso seguir viajando y conociendo nuevos mundos, se que nunca mas estaré solo, y que existe la certeza de que ese ángel me espera en alguna parte con una sonrisa en los labios. 
"no soy de cristal" es lo que pensé cuando en una riña alguien golpeaba mi rostro y yo no sentía nada, sentí la firme seguridad de que no iba a caer tan fácilmente, que podía aguantar, pero por sobre todo, que podía pelear y vencer. 
Ahora pienso lo mismo, que pude aguantar, que me pude recuperar, y que ahora, puedo vencerme a mi mismo y ser todo lo que jamás me creí capaz de ser y hacer. Que mis metas y mi mundo van mas allá de mi hogar y que mi hogar lo hago yo mismo. 

Si, fueron tres años que culminaron en una estocada al corazón, con llantos, decepciones, y traición y mucho dolor para todos, no soy un mártir. Pero también estuvieron llenos de experiencia y de lecciones que siempre serán útiles el día de mañana, de buenos recuerdos y de sentimientos que dieron vida a nuevos universos. 
No, me niego rotundamente a darle muerte a un tiempo que logró ser, en su momento, tanto en mi vida, y aunque aun hoy no logró comprender del todo el por que ni el como, no pienso dejarlo en el olvido. Basta de tanto rencor en mi corazón, de tanto odio y decepción, de tanta tristeza. Le declaro la guerra a lo peor de mi, y prometo sujetarlo a mis deseos, porque esta vez cuando mis miedos me calen los huesos y la ira me consuma, seré yo quien los domine y los sujete a mi voluntad. Yo soy el dueño de mi propio camino y decido hacerlo lo mas feliz que pueda hacerlo.

Y finalmente, concluí que las cicatrices no solo nos recuerdan que el pasado fue real, son mentoras del mismo, nos enseñan que evitar y que caminos tomar y aunque las decisiones duelan, son recordatorios gráficos que fallamos antes y podemos volver a fallar. Por eso esos tres años simbólicos en esta cicatriz que cargo en el corazón, no pienso dejarlos sino usarlos para poder restaurar mi hogar.
Si bien no puedo separar a veces el dolor, no dejaré que me detenga, pues incluso las espinas tienen un uso, y del caos nacen las estrellas.
"Sino puedo recordarte como algo bueno, te usaré para lograr algo bueno"














miércoles, 16 de julio de 2014

Y...

Y nunca se es tarde... Y nunca te rindas

miércoles, 2 de abril de 2014

Don Hector...


Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde... Abandoné demasiado tiempo mi casa, y ahora que los ladrillos se caen, que la pintura se desvanece, que el polvo se acumula como la piel seca de una serpiente, es cuando me doy cuenta que jamas debí de haberme ido del todo. 

"Buen punto dotor"... Siempre lo recordaremos de esa manera. Alto, delgado, cabello chino, de rasgos cansados y ojos alegres. El señor Hector Martinez, era de esos hombres que inspiraban la confianza de un buen amigo, te hacia creer en su palabra y te invitaba a sentarte con él y platicar. La última vez que lo vi fue hace 3 meses. Los años pasaron y su cabeza se lleno de cenizas del tiempo, su cara se agrietó, su cuerpo se encorvó y sus movimientos se hicieron pacientes, discretos; celebraba aniversario con su esposa, y aunque no recuerdo cuantos años, se que eran mas de los que muchos llegaran a pasar. 
Me vio, me observó de pies a cabeza, y por fin dijo "Victor! el hijo de la doctora Benítez y de Santiago! ¡Qué gusto me da verte!" Oh si, los años también se me fueron a mi también, y cambié los patines por un par de cuadernos, una calculadora y mis sueños en las manos...

No mentiré, no fuimos los mas cercanos, no fuimos los apegados ni los allegados, pero si fuimos, y en nuestra familia siempre ocuparan ese pedacito de corazón que nos recuerdan una sala llena de testigos de Jehova, un estudio del libro, un cafe, una cálida palabra y una sonrisa sincera. Salimos a predicar juntos, y era de aquellas pocas personas que vio en mi realmente potencial, que de verdad creía firmemente que yo sería alguien, que yo podría cambiar algo... En verdad, fue de las pocas personas que sinceramente abrió su fe para conmigo, y que siempre estuvo dispuesto a recibirnos con una sonrisa...
Hoy, después de tantas primaveras, veranos, otoños e inviernos, después de una vida de servicio y humildad, su último aliento escapó de su cuerpo...
Yo creó fervientemente que pocos tendremos, la clase de fe y corazón que este hombre poseyó en vida, y que casi nadie sabe, lo que es creer en verdad en que el hombre es capaz de amarse como a uno mismo... En mi infancia, lo llevo grabado como uno de los seres que ayudó a alegrar mis recuerdos y que sin duda alguna contribuyó a que yo siguiera soñando.
Mi más sentido pésame a todos sus hijos, sus nietos, a su esposa... Susan, Hector, lo siento muchísimo, en verdad no saben cuanto lo siento... Mi familia y yo, jamás los dejaremos solos, aquí estamos  con ustedes.
2 de Abril del 2014 será un día que jamas olvidaré, porque parte de mi inocencia, parte de mi corazón, se han marchado con el. Dios te tendrá en el libro de la vida, y espero ansioso, poder estar ahí para verlo una vez mas y saludar al hombre que nos concedió parte de su tiempo y su alegría. Por eso y por mucho más agradezco a Dios su vida y presencia, y espero lo guarde como nosotros lo guardaremos a usted... Gracias por creer en la fe, gracias por creer en mi. 
En memoria a su partida.
Victor Antonio Amador Benítez

domingo, 24 de noviembre de 2013

Diablo Guardian


Ayer soñé contigo...
Estabas en el barco, parado, sin decir nada, veías el horizonte, y tus alas de muerte se movían estremecidas. Entonces miraba hacia el cielo. Gaviotas. 
¿Un ave tan mar adentro? Solo vienen a morir aqui.
De pronto volteabas a verme. Tus ojos denotaban una ira implacable, de entre tu boca una sed de sangre se adivinaba y tus puños se cernían con tal fuerza que tus palmas estallaban en color carmesí.
Sabes que tu tiempo se acerca... Sabes que no te queda demasiado. Sabes que un nuevo capitán ha bajado a la bahía. 
¿Qué sientes?¿Qué se sentirá saber que habrá una pelea? O tu o yo, pero no ambos, alguien dominará y el otro se sujetará sin chistar ni desobediencia.
Ese capitan te desconcierta, ten confunde, te llena de pavor. Su nave llegó un día sin que lo vieras venir. Tiro anclas en la costa y se acercó. Sabes bien que su odio no es distinto a ti, pero la diferencia está en que ella lo sujetó, y lo lleva como escudero, como fuerza y protección pero nunca está bajo él. 
Me pregunto intrigado, ¿Por qué no atacas? ¿Por qué no intentas convencerme? Se que dentro de tu calma hay un motivo, hay una razón. De pronto tu rostro se calma, tus músculos se des-tensan, miras de nuevo el horizonte y guardas tus alas, solo veo como una risa surge de entre el silencio.
-¿Tú que crees?
Tu voz suena mas metálica de lo usual. De un salto vuelas desde la proa a la popa y en milésimas de segundo tu rostro queda a centímetros del mío. Ese rostro tan familiar y al mismo tiempo tan demoniaco. Dos brazas como ojos y la locura como máscara. Mis adentros se han agitado pero mi rostro es estoico, no muestra miedo ni emoción solo te miro a los ojos y no digo nada. Veo una sonrisa torcida y con la velocidad de un trueno regresas a la proa. Se que en puerto está ese capitán, se que no es malo, se que viene a ayudarme, lo vimos a lo lejos mientras navegaba a nuestro hogar. Yo también siento miedo, pero en casa están dispuestos a intentar una vez mas. 
- ¿Dime, y yo donde quedaré? Yo fui quien te defendió todo este tiempo, ¿Que piensas hacer sin mi?
Suenas cada vez mas confundido y aturdido. Las velas de pronto se levantan violentas por los vientos del este. A decir verdad aun no se que pensar, pero se que tu tiempo es corto. 
Dios envió a ese capitán para ayudarnos, a ambos, pero no lo quieres aceptar. Te resistes a permanecer en aquel pueblo muerto que nos negó el hogar, aquel que después de entregarle lo mejor de ambos nos negó el pan. En aquella montaña que nos dejó caer. Tienes que partir o yo te obligaré a hacerlo.
Ayer encontré una carta de aquel lugar, hablaba de mercer vivir y no morir. Pues bien usemos ese consejo, merecemos vivir. Eres parte de mi, no quiero seguir en contra de mi mismo. O tu o yo, pero no ambos... Sabes que en su tiempo, te dominaré. Disfruta el viaje, pues este aun no termina, y sea quien sea que regrese vivo, ese capitán y el resto de mi estará preparado.

martes, 29 de octubre de 2013

she shall be missed...

Farewell

Aun veo tu silueta en mis sueños...
Aun mis pensamientos huelen a tu perfume...
Aun mi corazón llora...

Veo tu fantasma colarse por entre las rendijas de mi ventana.
La veo formarse en mi casa, en la escalera, en el carro, en mi cama. Ahí estás tu, inmaculada, bella, sonriente.
Te veo con el cabello al viento, con una alegría inmensa, con jubilo en los ojos, como aquellos días tan preciosos...
Veo tus labios pronunciar una cálida palabra, veo tus manos llamándome con un gesto, veo tus bellos ojos y no puedo evitar mas que sentirme solo.
Quiero estrecharte, quiero acercarme y decirte lo mucho que te extraño, que te necesito, que me sofoco sin ti...
Quisiera poderte decir lo mucho que me haces falta y lo negro que ha sido mi camino sin tu mano en la mía.
Quisiera decirte lo solo que me encuentro.

Pero se que eso no podrá ser jamas.
Y lloro para mis adentros. 
Entonces tu fantasma se da media vuelta, me mira de reojo y camina despacio, trasquilo, sin pesar.
Quiero correr a detenerlo, lo necesito. Pero hay algo que me aferra.
Soy yo
Estoy ahi, como en una especie de salto, de desprendimiento.
Me miro a los ojos, y se que en esos ojos cafes y redondos está mi único confort, mi único camino, mis respuestas. Me tomo por el hombro, y solo veo como mi alma mira tu fantasma, una lágrima rueda por su mejilla, la seca y mientras sacude la cabeza como para librarse de un mal recuerdo, regresa su mirada hacia mi con una melancólica sonrisa. Me aferra un poco y me da una palmada.
"Vamos"

Tu fantasma voltea y mi alma camina, alejándose. 
Te dedico una última mirada con lo poco que me queda de corazón y con un gesto te digo "Adios mi amor".
Me alejo y veo que mi alma me espera, me toma por el cuello y veo que su sonrisa es genuina aunque aun turbulenta.
Estamos empezando a cambiar.

Se que ahí sigue tu fantasma, se que cuando me levante seguirá ahí, se que cuando me duerma serás lo último que vea.
Pero se que también me he aprendido a aceptar, estoy aprendiendo a quererme, y a volar sin ti.
Aun hay mucha amargura en mi, aun hay tanto dolor, tanta tristeza, pero poco a poco esa pequeña flama volverá a incendiarme como el hombre que soy.
Solo queda tu fantasma... y algún día también partirá.
Cuidate mucho, se feliz,  que yo intento serlo. 
Adios Mako, mis mejores deseos.
Siempre que me necesites ahí estaré para ti
aunque solo sea tu fantasma.
¡Vive!
¡Yo viviré sin ti!


lunes, 16 de septiembre de 2013

Abre los ojos

En un pequeño pueblo, donde los cerros eran verde vida y la vida transcurría sin demora, la gente pasa por una avenida llena de coloridas casas. Cada una va tan ensimismada en su felicidad, en las cosas por hacer, en los labores, en muchos asuntos triviales, que no logran siquiera ver, a un pequeño de escasos cuatro años que llora desconsolado en la banqueta. Un triciclo torcido contra el tronco de un árbol con una rueda chueca aun gimiendo y un manubrio partido al medio, es todo lo que se ve.
El niño tiene el cabello lleno de hojas y tierra, y sus codos y rodillas son una maraña sangrante de raspones y cortadas, pero el niño no llora por eso... Mira desconsolado a su mejor amigo, aquel triciclo azul con listones blancos, está roto, y no hay manera de repararlo. Su mundo... la primera de muchas heridas en el corazón. Su objeto mas preciado, su tesoro, su calma, su niñez, están ahora torcidas contra aquel árbol. Nadie lo mira, nadie se percata, nadie siquiera le dirige una mirada. Está tan triste y solo...
De pronto una sombra cubre el sol de su visión, mira hacia arriba y solo logra ver, un Ángel.
Una joven de 16 años, de preciosos ojos cafe oscuro, de cabello castaño, delgada, de cuerpo divino, y un colmillo colgado de su cuello. Se acerca cálidamente, le sonríe como si Dios mismo lo hiciera. Se arrodilla frente a él. Saca de su bolso un poco de agua y lava cariñosamente las heridas.
-¿Cuál quieres? - le pregunta mientras sostiene dos banditas con figuritas, una tiene un divertido diseño verde de dinosaurios y el otro un azul lleno de tiburones. El niño aun temeroso escoge la azul. Le encantan los tiburones.
La joven quita la pegatina de la bandita y la coloca con cuidado sobre su rodilla derecha. Con una manga de su suéter verde seca las pequeñas lágrimas de sus mejillas. Limpia las hojas de su cabello y con los dedos lo peina.
Jamás se había visto una imagen que evocara tan tangiblemente el amor. El niño siente como un calor sube por entre su pecho, y la piel se le eriza, se sonroja e irremediablemente una sonrisa se dibuja en su rostro. Su cara cobra su brillo de nuevo, y es tan natural ese amor que ahora el siente, que lo único que puede sentir es paz.
- !Muy bien pequeño, ahora, ven¡
Su pequeña mano toma aquellos finos dedos esculpidos en el paraíso, y ahora camina junto con ella. La joven lleva en su otro brazo el pequeño triciclo azul y el niño solo sonríe al ver que su mundo también viene.

En una montaña, una tormenta se cierne con toda su fuerza. Pareciera como si Zeus mismo quisiera reventar aquella roca a fuerza de puros truenos y vientos huracanados. Justo en el medio de aquella montaña, lo que solía ser un hermoso paisaje es ahora un mar de fuego. Los arboles caen calcinados por los rayos, las aves huyen y los ríos convierten lo poco que deja el fuego en meros recuerdos. En el medio de ese Edén pasado, un obelisco de obsidiana se levanta estoico ante la tormenta. En la base un nombre con letras doradas, y en la punta la figura de una mariposa monarca. Un hombre desesperado intenta calmar la furia de los cielos, pero nada detiene su ira. La lluvia le lacera la piel como dagas afiladas, y el frío lo siente hasta en los huesos. El hombre sortea aquellos arboles que con tanto amor planto y que ahora yacen como cadáveres en el suelo, aquellas viñas y sembradíos que el mismo abonó con el corazón, corre con los pulmones a límite y en sus ojos el obelisco se dibuja como objetivo. Está a punto de llegar a la torre de obsidiana y apenas sus dedos se posan en aquel nombre de oro, como una cruel jugada del destino, un poderoso rayo desciende furioso sobre la figura de la monarca. El estallido convierte el obelisco en astillas, y explota tan fuerte que la montaña lo siente en las entrañas mas próximas de la tierra. Aquel enorme obelisco queda convertido en astillas de agudo filo, y se desploma sobre el suelo. El estallido ha lanzado al hombre fuertemente contra un muro de roca, y está gravemente herido. Varias astillas le atraviesan las piernas, los brazos, la espalda, pero es un grueso trozo de obsidiana que le atraviesa el corazón la que le tiene al borde de la muerte. El hombre despierta y la lluvia se lleva su vida entre hilillos carmesíes. Intenta levantarse, pero el dolor lo vence y se desploma sobre sus rodillas. Ya no relampaguea mas, pero el frío sigue. De pronto, siente como alguien le observa, levanta la mirada, y ve, a aquella joven parada sobre un peñasco.
- Me tengo que ir...
Da la media vuelta con un dejo de tristeza en aquellos ojos que pensó eran los mismos que poseía un ángel, le da la espalda, se aleja, y finalmente su cuerpo se pierde en la noche.
Él solo puede mirar como se va, y el corazón le da un vuelco, mira hacia el suelo, hacia sus manos, y están llenas de sangre. Una sensación de tristeza y dolor le invade como nunca antes y las lágrimas corren por sus mejillas una vez mas. Su mundo, se ha colapsado.

Pensé que tu eras la única, pensé que tu eras lo mejor de este mundo, que tu eras de aquellas gemas esparcidas por el mundo que le dan significado a la vida. Pensé haber encontrado mi hogar, y realmente lo hice. Fuiste tan linda conmigo, tuviste actos tan bellos que aun hoy día lloro de felicidad de solo recordarlos. Me enseñaste a volar, a crecer, a pelear. Conocí el amor entre tus brazos, entre tu cuerpo, en tus labios, en cada paso que dimos juntos. Me diste una razón para vivir, para pelear, para seguir respirando y de verdad creer que tenía un buen corazón. Te agradezco todas tus lecciones, todo tu tiempo, tu amor y tu cariño. Te agradezco cada sonrisa que sacaste a este tonto Garrick, cada suspiro de añoro, cada aliento de placer. Extrañaré tenerte a mi lado, extrañaré el sabor de tus labios, extrañare el calor de tu cuerpo y la felicidad de tu corazón. Extrañaré todo tu ser con todas mis fuerzas, extrañaré cada sonrisa que recuerdo de tu rostro. Pero ahora es mi tiempo de partir.
Me tengo que ir a pesar de llorar tu partida. Estuve esperando, pero ahora casi puedo asegurar que jamás volverás. Ahora miro el horizonte y se que hay mas futuro, gracias a ti. Quiero vivir, quiero ver este bello mundo, arreglarlo un poco. Quiero Estar y Ser para alguien el amor de su vida como alguna vez tu fuiste para mi, como alguna vez tu me lo enseñaste a mi. Quiero cuidar y proteger a alguien, procurarlo, preocuparme y desvivirme como algún día lo hiciste conmigo.
Gracias por hacerme crecer, por hacerme un poco mas hombre, por dejarme probar la dulce miel del Amor y de sentirse amado.
Ten buena vida, ten buen futuro, se que lo puedes. Recuerda que en los peores momentos siempre hay una salida, es algo que quise siempre enseñarte, pero jamas logré. Aun así, cuidate mucho, supérate, y si me necesitas sabes donde buscarme, pero se que no me necesitas mas. Quizá nos volvamos a ver.

Te Ame, y ahora, me retiro. Espero encontrar mi gema y mi verdadero hogar.
¡Deséame suerte, Adiós Mako!

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